Entre el voto castigo y la abstención

Para la mayoría de los venezolanos el principal problema del país es económico. Hiperinflación, ingresos bajos y pérdida del poder adquisitivo de la moneda nacional: el bolívar. Esto es lo que sienten. A la familia venezolana le afectan directamente las políticas económicas. Víctima de medidas y acciones del gobierno cuyos resultados tienen consecuencias en la calidad de vida y en el bienestar. Con sus secuelas graves en la alimentación general, en la educación de los niños y jóvenes, y en la salud de niños, jóvenes y adultos. Con daños irreparables en las franjas más débiles de la población: niños y tercera edad. Como si no le importará la gravísima situación de hambre y desnutrición que sufre la población, el gobierno continúa inconmovible aplicando las mismas políticas causantes de estos males. Se preocupa solo por el segmento más pobre de la clase D y E, al que atiborra de bonos, pensiones y regalos de tipo monetario. Políticas de claro control electoral y clientelismo político.

Resultados cantados

Esto pasa en la vida del ciudadano común y por otro lado tiene la convocatoria de unas elecciones presidenciales, que para una gran porción de los electores son fraudulentas y arregladas. Votar es perder el voto, dicen algunos. Otros votarán contra Maduro por ser el causante de esta trágica y terrible situación económica. En el horizonte del 20-M se visualiza un elocuente voto castigo. En cuanto a las encuestas como guía y tendencias, quizás como nunca antes las encuestadoras están comprometidas con uno de los candidatos. Directivos de encuestas que dan charlas o conferencias en el interior para exponer sus resultados electorales y terminan haciéndole propaganda a uno de los candidatos. Incluso pidiendo votar por él. Compleja la situación aunque el candidato del gobierno mantiene la delantera, en la mayoría de los resultados de las encuestas y en la percepción general de la gente. Porque dicen que los resultados están cantados.

La abstención, variable decisiva

La comunidad internacional llama a no votar porque no hay garantías de elecciones libres, secretas ni transparentes. La desconfianza en el CNE se ha expandido Y gran parte de la oposición, la reunida alrededor de la MUD y del Frente Amplio Democrático, se abstiene de participar y votar. En congruencia con los postulados internacionales. Por otro lado, una parte de la oposición acepta el reto y llama a votar inscribiendo varios candidatos. De acuerdo a mi lectura, la abstención capitanea la masa mayor y dependiendo de ella ganará el gobierno o la oposición. Veamos. Si la abstención sobrepasa el 40% de los electores, lo más seguro es que gane Maduro. Pero si es menor al 25% pudiera sorprender el candidato opositor de mayor posibilidad. ¡Entonces, la abstención decide las elecciones! Los abstencionistas le dan el triunfo a uno o a otro. En manos de los que no votan pudiera estar el destino de la república.

Voto castigo, estrategia opositora

La inacción favorece a Maduro. La impopularidad e incredibilidad de que goza el gobierno es un campo abierto para el voto castigo. Entonces, la disyuntiva está entre el voto castigo y la abstención, por falta de confianza en el CNE. Los dos grandes nichos en las elecciones del 20-M. En ellos se concentrarán ambas campañas electorales. O sea, o gana el voto castigo o lo hace la abstención. A esos dos grupos estará dirigida toda la estrategia política de los candidatos. El reto del gobierno es aumentar la abstención, mientras el de la oposición es incrementar el voto castigo. El primero relacionado con la falta de garantías y confianza en el CNE y el segundo relacionado con las causas de la caótica situación económica. Si impera el voto castigo, como es lo usual en la historia de los resultados electorales de América latina, pudiera perder el gobierno las elecciones del 20-M.

Conociendo esta perspectiva el presidente Maduro basa su campaña electoral en ofrecer reformar al gobierno, combatir la corrupción y el burocratismo e iniciar un nuevo gobierno. Falta que el pueblo se la compre después de 6 años de gobierno personal y 19 de chavismo. Para el 80% de la población el único culpable de esta gravísima situación económica es el gobierno y principalmente el presidente Maduro. En conclusión, la victoria del 20-M, dependerá del porcentaje de voto castigo contra Maduro o la proporción de abstención que se obtenga.

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