Cáncer de mama tiene un enemigo público: El doctor Jacinto Convit

Nuestra medicina moderna se viste de color rosa, la vacuna contra el cáncer de mama, desarrollada por el doctor venezolano Jacinto Convit está a punto de ver la luz: “Existe y es totalmente efectiva”. Con estas palabras celebró Ana Federica Convit, la validación del tratamiento basado en las investigaciones de su abuelo.

Más allá de sus aportes a la medicina, el científico criollo es recordado como un humanista que además de combatir la lepra, se empeñó en erradicar los prejuicios asociados a esta enfermedad. En más de 90 años, no dejó de trabajar un solo día:

“El premio Nobel no me quita el sueño. La lucha contra el cáncer sí”, solía decir el galeno. 

La preocupación del doctor Convit está perfectamente justificada, el cáncer de mama se alza como la  segunda causa de muertes en el mundo. Entretanto, la Sociedad Anticancerosa de Venezuela destaca que diariamente se diagnostican unos 11 casos en el país. 

Además, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS)un 70% de las muertes ocurren en países de “medianos y bajos ingresos”, donde las pacientes no pueden acceder al tratamiento” .

La organización “Senos Ayuda”  brinda apoyo  a  las pacientes con cáncer de mama 

Entre las ventajas de la vacuna, Ana Federica Convit, destacó  su bajo costo de producción y  carácter personalizado. En ese sentido: aclara que el tratamiento  actuará en función de las células de cada paciente. 

“No existe un interés lucrativo detrás del proyecto”, subrayó.

El doctor Jacinto Convit comenzó a buscar “la cura del cáncer”, cuando percibió ciertas similitudes entre las bacterias causantes de la lepra y la leishmaniasis con las células cancerígenas. En 2006, publica una primera propuesta en la Gaceta de Caracas. Recientemente, la consecución de su trabajó llegó a  la revista especializada OncoTarget. 

Aunque todavía se encuentra en fase experimental, “el modelo murino” desarrollado por la Fundación Convit, arrojó resultados favorables:

“La vacuna demostró ser un mecanismo eficaz para fortalecer el sistema inmune de los ratones en los que fue probada, además de reducir el tamaño del tumor y las posibilidades de metástasis”, resalta la web de la organización.

En entrevista a medios locales, Ana Federica Convit adelantó que están realizándose todas las gestiones para un futuro proyecto clínico, donde se culminará la preparación de la vacuna para su posterior uso en humanos. 

Médico de Imposibles 

Jacinto Convit García, nació en la populosa parroquia La Pastora, un 11 de septiembre de 1913. Era la Venezuela de Juan Vicente Gómez, las enfermedades se propagaban con gran rapidez y predominaba el analfabetismo.

Graduado como doctor en ciencias médicas”, Convit  comenzó  a trabajar en el leprocomio de Cabo Blanco  en el estado Vargas. Allí rechazó la estigmatización de los pacientes, a quienes incluso se les encadenaba.

Para 1942 realizó una destacada gestión sanitaria al frente de los Servicios Antileprosos Nacionales, y después fue médico jefe de la División de Lepra. Guiada por él, Venezuela fue uno de los primeros países en erradicar los leproceros. 

A finales de la década de los 80, inoculó  un grupo de armadillos de los que obtuvo la bacteria Mycobacterium leprae, y al mezclarlos con la vacuna de la tuberculosis creó una nueva inmunización. Entre sus aportes también destacan sus estudios sobre la leishmaniasis, para la que consiguió crear otra vacuna.

Sus esfuerzos en pro de la ciencia lo hicieron merecedor del premio Príncipe de Asturias y una nominación al premio Nobel de medicina, galardón que no obtuvo; pero a él solo le preocupaba ganarle la batalla a las  “enfermedades imposibles”.

Convit emprendió una última cruzada  hacia la cura del cáncer. Avanzó en la creación de una vacuna y publicó su último estudio a la edad de 100 años.

Jacinto Convit partió el 12 de mayo de 2014, pero su  recuerdo se  mantiene como imborrable referencia de la medicina y el calor de la esperanza en lo hondo del pecho. 

Creada en 2012 con el propósito de darle continuidad a su legado médico y científico, la Fundación Convit trabaja en alianza con otras instituciones como el hospital de niños J.M. de los Ríos, mediante la Unidad de Diagnóstico Molecular (UDM), un proyecto piloto para la detección temprana del cáncer infantil.

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