El régimen de Cuba moviliza a miles de personas para reafirmar el futuro de la Revolución

Algo más de un mes después de la muerte de Fidel Castro y a pocas semanas de que Donald Trump tome posesión como presidente de EE.UU., Cuba ha lanzado este lunes al mundo un claro mensaje de reafirmación del régimen dictatorial que viene rigiendo la isla desde 1959. Miles de personas, tanto tropas como civiles, desfilaron por la Plaza de la Revolución en el llamado «Desfile Militar y Marcha del Pueblo Combatiente», con el que se conmemora los 60 años del desembarco de los líderes del Movimiento 26 de Julio del yate Granma y los 58 del triunfo de la Revolución.

«Cuba no va renunciar a uno solo de sus principios», proclamó durante el acto la presidenta de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), Jennifer Bello, citando a Raúl Castro, el heredero del régimen fundado por su hermando Fidel. Bello fue la única que tomó la palabra en el acto, una forma de tratar de subrayar la adhesión de la juventud cubana a la Revolución.

En realidad, la parada de este lunes estaba prevista para el pasado 2 de diciembre, cuando se cumplían exactamente seis décadas desde que los revolucionarios llegaran desde México a bordo del célebre yate hasta un terreno pantanoso cercano a la playa Las Coloradas. Sin embargo, la muerte de Fidel Castro llevó a posponerla un mes. Con su aplazamiento, casi ha coincidido con los 58 años de la entrada de los primeros guerrilleros en La Habana el 1 de enero de 1959.

 

El régimen uidó el simbolismo del acto al detalle, tratando de vincular pasado, presente y futuro y expresando así la idea de perpetuidad del actual régimen comunista y autoritario.

El desfile, presidido por Raúl Castro, contó la asistencia del resto de la cúpula del régimen, de la viuda de Fidel, Dalia Soto del Valle, y de varios de los hijos del antiguo dictador, así como del líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Rodrigo Londoño, alias «Timochenko».

Desde los mambises a Bahía de Cochinos

Se abrió con el paso de 128 jinetes vestidos de mambises, un guiño histórico a aquellos cubanos que se alzaron contra los españoles en 1868 para luchar por la independencia de la isla. Les siguieron con 3.000 escolares uniformados con los colores rojo, azul, y blanco de la bandera nacional, que acompañaban una réplica a tamaño natural del Granma.

A ellos se añadieron miembros de las diferentes tropas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, combatientes internacionalistas, milicianos, estudiantes y trabajadores de distintos sectores, entre otros. Entre los participantes no faltaron veteranos de Bahía de Cochinos, donde opositores cubanos apoyados por EE.UU. trataron sin éxito de desembarcar para poner fin al poder revolucionario.

Durante la «Marcha del Pueblo Combatiente» se escucharon de nuevo los gritos de «Yo soy Fidel», que tanto se repitieron durante los nueve días de duelo que siguieron al fallecimiento a los 90 años del líder de la Revolución. «Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá», rezaba alguna de las pancartas en alusión a la continuidad de su legado.

«Las nuevas generaciones como símbolo de amor, confirmamos nuestro compromiso con la Revolución, Fidel y Raúl», enfatizó la representante estudiantil Jennifer Bello. Según expresó, Cuba «no cederá en la defensa de sus principios revolucionarios y antiimperialistas».

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