Padre Hernán Rodríguez: “Venezuela cambiará cuando aceptemos a Cristo como nuestro único Salvador”

San Carlos, 05 de abril 2017.- Con motivo de vivenciar la formación para las nuevas misiones de evangelización convocadas en Cojedes por Monseñor Polito Rodríguez, los feligreses que participaron en las jornadas realizaron un Retiro Kerygmático donde pusieron en práctica las enseñanzas recibidas y a través de la oración pidieron los dones del Espíritu Santo para ser verdaderos anunciadores de Cristo.

Fue una mañana extraordinaria, de mucha oración para recibir con cada paso del Kerygma: el don del amor, el perdón de los pecados, la gracia de la conversión y enrumbarnos a la Salvación que ya Cristo conquistó para nosotros a través de la cruz y que alcanzamos por medio de la fe que nos da el Espíritu Santo.

En la parroquia Santo Domingo, el padre Hernán Rodríguez, fue el encargado de dirigir el retiro y luego de dar las enseñanzas exhortó a todos a llevar con entusiasmo la Buena Noticia, ya que “Venezuela cambiará cuando aceptemos a Cristo como nuestro único Salvador”.

El sacerdote dijo que tenemos que aprender a leer a Dios, ya que desde 1995 la iglesia venía manejando la frase: “Acepta a Jesucristo como tu único Salvador”, pero pensamos que era un eslogan y pusimos nuestra Salvación en manos de los hombres, cuando lo que debemos hacer es reconocer que «No hay salvación en ningún otro, pues bajo el cielo no se ha dado a los hombres ningún otro Nombre por el que debamos ser salvados» (Hch 4,12).

Haciendo referencia a la gran promesa que nos hace Jesucristo citó Jn 10,10: “yo he venido para que tengan vida y la tengan en plenitud”, también parafraseó la escena de la pecadora: “vete y no peques más (Jn 8,11), porque has conocido a Cristo”. Enfatizó que tenemos que darnos el puesto de hijos de Dios, por ejemplo un hijo Dios aunque esté en una fiesta se comporta a la altura, cuando está frente a la tentación sabe decir: “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt 4,4).

Retomando el tema de la mujer adúltera: “vete y no peques más (Jn 8,11), el padre nos advirtió que Jesús nos perdona, aún no queriendo tomar en cuenta el pecado del hombre: “Padre perdónales porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34), pero no debemos aprovecharnos, sino ir a Cristo, el único que tiene palabra de vida eterna, solo Él puede transformarnos, Cristo que obedeció hasta la cruz.

Jesús nos dice: “yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia” (Jn 10,10), por lo que aunque tengamos que hacer cola, aunque tengamos que ir al hospital, y ante cualquier adversidad, tener presente que la vida es Cristo. Él es quien marca el camino, “Él es el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6) y confiar como Santa Teresa de Jesús: “quien a Dios tiene nada le falta”.

La conversión se da cuando reconocemos a Cristo

Cuando reconocemos a Cristo se da un proceso que se llama conversión. La conversión es un hecho que nace de lo profundo de nuestro ser.  El padre Hernán hizo una analogía sobre el pecado: “es como un virus o una bacteria en el cuerpo humano, que la activas o la desactivas”, y resaltó que el pecado lo desactivamos cuando aceptamos a Cristo y escuchamos su palabra: “Conviértete y lee la palabra de Dios y no creas que has llegado al punto, si crees que eres bueno te moriste”, por qué poner un límite a la conversión, llega hasta que seas transfigurado y puedas decir como Pablo;“ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí” (Ga 2,20).

Nos motivó a pedirle a Jesús que nos habite, que se meta en nuestro corazón y haga en nosotros su voluntad que siempre es el bien. “Señor haz de mi lo que tú quieras. Si no dejamos que el Señor entre en nuestra vida, cómo nos vamos a convertir. Lee la palabra y conseguirás ahí lo que necesitas, “El que no nazca de lo alto no podrá ver el reino de Dios” (Jn 3,3).

El Señor nos regala su espíritu para que nuestra alegría sea plena

Con el sacramento de la conversión recibimos el Espíritu Santo. El Señor nos regala el Espíritu Santo para que nuestra alegría sea plena. Él es el amor que nos pone en movimiento. Vamos a pedir el Espíritu Santo para poder ser anunciadores de Cristo, devolver nuestro corazón hacia Él, “El Nombre sobre todo Nombre” (Flp 2,9).

El Señor nos hace revivir la gracia, dijo el sacerdote. El Señor con la lluvia hace reverdecer lo que estaba seco, aseveró, por lo que nos estimuló a pedir el Espíritu Santo para ser verdaderos anunciadores de Cristo y que en Venezuela El Señor diga como a Ezequiel:“Sabrán que yo Yahveh he reedificado la tierra en ruinas, volví a plantar lo que había sido destruido» (Ez 36,36).  (Yaudeliz Fagundes)