Ataque EEUU a Siria causa grave daño a relaciones con Rusia

The body of a victim is pulled out of the rubble as people search for survivors after a building fell down following reported air raids by government warplanes on January 19, 2014 in the northern Syrian city of Aleppo. Aleppo and the surrounding countryside are controlled by opposition fighters who have been battling forces loyal to the government of President Bashar al-Assad since they launched a major offensive in the city in the summer of 2012. AFP PHOTO MOHAMMED WESAM (Photo credit should read MOHAMMED WESAM/AFP/Getty Images)

Washington/Damasco, 07 de abril.- El ataque de Estados Unidos contra una base aérea del Ejército sirio ha causado un grave daño a las relaciones entre el nuevo Gobierno de Washington que encabeza Donald Trump y Rusia.

El presidente ruso, Vladimir Putin, condenó el bombardeo de esta madrugada calificándolo como un ataque a la soberanía de Siria, informó DPA.

El presidente de Siria, Bashar al Assad, tildó el ataque con misiles como una acción «despiada e irresponsable», según un comunicado emitido desde su oficina en Damasco. Según Al Assad, el bombardeo «refleja una falta de visión y ceguera política y militar respecto a la realidad».

El presidente de Estados Unidos ordenó el ataque en represalia al presunto ataque con armas químicas de las tropas sirias, que el 4 de abril mató a unas 80 personas, según activistas. Muchas de las víctimas eran niños. Según la agencia estatal siria Sana, murieron nueve civiles, entre ellos cuatro niños.

Hasta ahora, Estados Unidos había bombardeado en Siria posiciones de terroristas de la milicia Estado Islámico en el marco de una coalición internacional, pero el ataque de esta madrugada se dirigió a una base aérea del fuerzas gubernamentales sirias.

Trump justificó el ataque invocando los intereses nacionales estadounidenses. Aseguró que Siria había violado las resoluciones de la ONU con ese ataque y que, por ello, ordenó al Departamento de Defensa que se dispararan 59 misiles Tomahawk desde un barco de guerra en el Mediterráneo.

Rusia condenó la actuación de Estados Unidos. «El presidente Putin considera el ataque estadounidense una agresión contra un Estado soberano», dijo Peshkov en Moscú. «Viola la ley internacional con un pretexto inventado», agregó.

El Ejercito sirio ya no tiene armas químicas, algo que confirmó la organización de la ONU competente tras el desarme, insistió Peskov. En una primera reacción, Rusia suspendió la línea de comunicación que se había establecido con el Ejército estadounidenses para informarse sobre sus misiones aéreas en Siria.

Además, el Ministerio de Defensa anunció que reforzará la defensa aérea de Siria. El portavoz del ministerio, Igor Koshanekov, indicó que se va a incrementar la efectividad de los sistemas antiaéreos sirios para proteger infraestructuras esenciales en Siria en el futuro cercano.

Para la próxima semana se espera en Moscú la visita del secretario de Estado Rex Tillerson, quien esta madrugada dijo en Florida que Rusia no cumplió con su responsabilidad de asegurar y destruir las armas químicas en Siria.

Rusia es el principal aliado del Gobierno del presidente Al Assad en Damasco. Desde septiembre de 2015 realiza ataques aéreos en el país. Estas acciones se dirigen contra la milicia terrorista Estado Islámico (ISIS), pero también contra los insurgentes, que están enemistados con la milicia terrorista.

En una declaración conjunta, la canciller alemana Anglea Merkel, y el presidente de Francia, François Hollande, aseguraron que el presidente sirio, Bashar al Assad, «tiene toda la responsabilidad» de lo ocurrido. El uso reiterado de armas químicas y sus crímenes contra su propio pueblo «exigen una sanción, tal como Francia y Alemania ya exigieron en 2013 tras la masacre de Ghuta».

El nuevo Gobierno de Estados Unidos da con este un giro a su política en Siria. Hace una semana, el secretario de Estado Tillerson dijo en una visita a Turquía que el destino de Al Assad era un tema que tenía que decidir el pueblo sirio. Esas declaraciones supusieron un distanciamiento de la postura que mantuvo el Gobierno precedente de Barack Obama, que consideraba a Damasco el principal responsable del conflicto y apoyaba a grupos rebeldes para su derrocamiento.

Trump dijo al margen del encuentro con el jefe de Estado de China, Xi Jinping en Florida, que desde la base aérea que se atacó hace unos días partió el gas tóxico que se empleó en la ciudad de Jan Sheijun, controlada por los insurgentes. «Llamo a todas las naciones civilizadas a unirse a Estados Unidos», dijo Trump.

Según señaló el Pentágono y después confirmó el Kremlin, los militares rusos fueron avisados del ataque. Con ello se quería evitar que hubiese soldados rusos entre las víctimas del ataque con misiles de crucero. El ministro del Exterior ruso señaló que no hay víctimas rusas.

El Pentágono publicó imágenes del lanzamiento de los Tomahawks desde un destructuctor estadounidense. Los misiles de crucero están consideradas unas armas precisas. El ataque tiene como objetivo disuadir al Gobierno de Al Assad de seguir empleando armas químicas. La destrucción de aviones e infraestructura reduciría la posibilidad de hacerlo.

El gobernador de la provincia de Homs, Talal Barasi, informó que la base aérea cerca de la localidad de Al Shairat ha quedado muy dañada por el ataque. Fuentes militares sirias indicaron que la Fuerza Aérea estadounidense destruyó 12 aviones de combate, así como dos pistas de aterrizaje y despegue. Al parecer, los proyectiles también alcanzaron un depósito de combustible.

Según las fuentes sirias, gran parte de las fuerzas se habían retirado de la base antes del bombardeo. El canal de televisión afín al Gobierno de Damasco Al Mayadeen señaló que antes del ataque la Fuerza Aérea siria había trasladado a un lugar seguro la mayoría de cazas.

Irán, aliado de Siria, condenó también en duros términos el ataque, mientras que Arabia Saudí, la potencia que rivaliza con Teherán por la hegemonía en la región, lo saludó como «una decisión valiente» de Trump.

Turquía celebró el ataque y volvió a exigir la dimisión de Al Assad. Reino Unido también apoyó el bombardeo, mientras que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) señaló al régimen sirio como responsable del ataque estadounidense.

Rusia ha solicitado una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, que el miércoles no se pudo poner de acuerdo para votar una resolución que condenara el ataque químico.

EFE