Osteoporosis: la amenaza de tener los huesos de cerámica

“Si te caes puedes quedar en cama”, esas fueron las palabras que le dijo el médico a la señora Castellano, al haberle detectado la enfermedad que cambiaría su vida para siempre: la osteoporosis.

Esta enfermedad esquelética produce una disminución de la densidad de masa ósea, generando que los huesos se vuelven más “porosos” y por ende más frágiles, con poca resistencia a los golpes y facilidad para su ruptura.

¿Quiénes son sus víctimas?

Se presenta, especialmente, en personas mayores; en su mayoría mujeres, al tener estas cuatro veces mayor probabilidad de caer en las garras de esta enfermedad, específicamente después de la menopausia, que es cuando se produce una reducción de estrógenos (hormonas femeninas que intervienen en la formación de masa ósea)  y se reduce la capacidad del organismo de atraer el calcio.

La señora Castellano, a sus 59 años, está muy consciente del asusto, y es eso lo que la lleva a lamentar el tener que estar tanto tiempo de pie, siendo esta una acción que pone un ultimátum en la condición de salud del paciente con osteoporosis.  “Ya no estoy en tratamiento, las pastillas aparte de ser difíciles de encontrar, me hacen daño en el estómago”, afirmó con tristeza en la mirada.

A la osteoporosis también se le conoce como una epidemia “silenciosa”, debido a que en sus inicios no manifiesta síntomas hasta que el desgaste en el hueso es tan significativo que da origen a fracturas. Los quebrantos más comunes se dan en los vertebrales, cadera, muñeca y rodillas, factor que muchas veces pone al paciente en la obligación de recibir intervención quirúrgica.

“Yo ya tengo 7 años con esto, empecé con sonidos extraños en las piernas hasta descubrir que mi rodilla izquierda estaba casi desgastada, fui operada y ahora voy por el mismo camino con la rodilla derecha”, comentó Ángela Campos, miembro de la tercera edad, apoyada en su bastón de varias puntas y aun así tomando el brazo del acompañante que tenía a su lado para no perder el equilibrio.

Foto: Mysol Fuentes.

¿Hay escasez de prevención? 

Son muchos los profesionales del área de salud que coinciden en  la idea de que en Venezuela no se reconoce a la osteoporosis como un problema de salud verdaderamente serio, y que hay una escasez de  programas de concientización pública que abarquen la prevención, el diagnóstico y el tratamiento de dicha patología. Los pacientes han tenido que acudir a buscar métodos para evitar las consecuencia de la enfermedad valiéndose por sí mismos.

“Mi mamá luchó contra eso antes de morir y ahora yo me cuido por mi propia cuenta; practico deporte, no fumo, duermo bien y especialmente tengo muy en cuenta el no tomar refresco, es el peor enemigo de los huesos y los desgasta sin piedad”, expresa Pedro Álvarez, contento de saber que hace lo posible para evitar que esta enfermedad le aseche como lo hizo con su madre.

Es importante considerar que la osteoporosis puede nacer en los huesos de una persona por el carácter hereditario, pero también por otras causas como una dieta pobre en calcio, al ser este alimento fundamental en la formación del hueso; el peso del paciente, un índice de masa corporal menor de 19 aumenta el riesgo de padecerla; llevar un estilo de vida sedentario; el exceso de tabaco, alcohol y/o café, entre otros.

Foto: Mysol Fuentes.

¿Cómo evitar su visita? 

La llegada de los “huesos de cerámica” es una visita que nadie quiere recibir, es por eso que tanto sus pacientes como los que aún están a tiempo de detener el riesgo de sufrir esta enfermedad, deben tomar muy en cuenta algunos métodos de cuidado y prevención como:

-Nutrirse de alimentos que contengan calcio y vitamina D.

-Hacer ejercicio físico y llevar una vida activa, evitando en la medida posible la inmovilización. Una actividad física razonable, adaptada a la edad y característica de la persona, potenciará la coordinación y el incremento de los músculos y el equilibrio.

-Prevenir caídas a través de trucos como: utilizar un calzado adecuado y que sea cómodo, solucionar los problemas de vista (especialmente en personas ancianas), iluminar bien las diferentes estancias del hogar, evitar obstáculos (determinados muebles, alfombras…), estar alerta en la ducha.

-Realizar una densitometría de forma periódica: con frecuencia no inferior a dos años, especialmente en mujeres con factores de riesgo (tras la menopausia, mayores de 50 años, con antecedentes familiares, o aquellos pacientes que toman corticoides de forma crónica).

Esto además del tratamiento medicinal necesario y otorgado por médico especializado, que sin embargo, de acuerdo con Lay Moreno, paciente no solo de osteoporosis sino también de artrosis severa, es un reto a la hora de ser buscado y ha generado que su desgaste ósea haya salido de control, no solo en ella, sino en los miles de pacientes venezolanos que día a día viven la amenaza de tener los huesos de cerámica.

Foto: Mysol Fuentes.

Gabriela Nava (Pasante)

Fotos: Mysol Fuentes

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