Los antioxidantes disminuyen el dolor en pacientes con pancreatitis crónica

Diversos estudios sugieren que, en la pancreatitis crónica, el daño mediado por los radicales libres interviene en la producción de dolor y que este proceso puede ser reversible con la administración de antioxidantes. Se ha comprobado que la administración de suplementos de antioxidantes en enfermos con pancreatitis crónica determina un número significativamente menor de días con dolor al mes, una reducción de la necesidad de analgésicos orales y una menor necesidad de hospitalización.

Y si bien el efecto de este tratamiento a largo plazo continua como un tema de debate, gracias a los recientes estudios sobre la enfermedad, el diagnóstico y el tratamiento de la pancreatitis crónica están mejorando.

Los avances en técnicas diagnósticas como la ecografía endoscópica y los avances en resonancia magnética nuclear han supuesto un cambio relevante al permitir detectarla en sus fases más tempranas. El diagnóstico precoz permite que el tratamiento no se centre tan solo en el alivio sintomático, sino que pretende evitar la progresión de la enfermedad”.

Diagnóstico tardío

El diagnóstico tardío de la enfermedad, cuando ya se han producido complicaciones como la insuficiencia pancreática exocrina, la diabetes, la ictericia, pseudoquistes o la intolerancia alimentaria, ha provocado que hasta ahora el tratamiento se haya centrado en las complicaciones.

Los daños en el páncreas provocan la pérdida de sus funciones principales: alteración de la digestión de los alimentos y aumento de los niveles de azúcar en sangre. Los pacientes presentan dolor abdominal o signos de insuficiencia pancreática endocrina o exocrina. El mecanismo responsable del dolor en este trastorno todavía no se conoce bien y su tratamiento ha dependido en gran medida de narcóticos o de la descompresión endoscópica o quirúrgica en el caso de obstrucción de un conducto pancreático.

El estudio y tratamiento adecuado de las distintas causas asociadas a la enfermedad (factores tóxicos como el tabaco y el alcohol, y factores inmunológicos y morfológicos) supone un importante avance al permitir frenar la progresión de la enfermedad. En las últimas dos décadas, varios estudios han identificado genes específicos que predisponen a la pancreatitis crónica, ya sea por la activación prematura del tripsinógeno o por la falta de inactivación de la tripsina durante la inflamación de páncreas.

Factores de riesgo

El alcohol ha sido considerado como el factor de riesgo más común de pancreatitis crónica. El tabaquismo también es un importante factor de riesgo. Las personas que fuman o han fumado también tienen mayor riesgo de pancreatitis aguda recurrente que los que nunca han fumado.

El tabaquismo y alcohol, aparte de ser dos de los principales factores de riesgo asociados en el 63,8 por ciento y 66,7 por ciento de los casos, respectivamente, también tienen relación con el dolor que causa la pancreatitis crónica. Por otra parte, estudios iniciales apuntan a que tratamientos que actúan sobre la respuesta inflamatoria y el desarrollo de fibrosis pancreática, como son determinados antioxidantes, juegan también un importante papel en el control de la enfermedad. El control del dolor es el reto más difícil del tratamiento de los pacientes con pancreatitis crónica. En este sentido, es mejor evitar el uso prolongado de opioides porque conducen a la tolerancia y la dependencia.

El correcto seguimiento de los pacientes con pancreatitis crónica con el fin de detectar precozmente complicaciones es de gran relevancia para su correcto tratamiento. Este seguimiento debería realizarse en unidades de páncreas especializadas, las cuales ya se han ido desarrollando a lo largo de los últimos años en nuestro país. En Venezuela, la incidencia de la enfermedad es de 4,66 casos por cada 100 mil habitantes/año.

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