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Juan Pablo II, señalado en Polonia por encubrir abusos

La cadena privada polaca TVN lleva años informando sobre los abusos a menores en la Iglesia católica de Polonia y sobre los intentos de esconder los escándalos bajo la alfombra. Hasta ahora, la indignación en el país, de mayoría católica, se ha contenido en su mayor parte. Pero el último programa de esta serie, emitido hace una semana, agitó el avispero.

Los autores del documental aportaron pruebas de que el Papa Juan Pablo II conocía los casos de abusos, pero no había tomado medidas suficientemente claras contra los autores.

El Papa «polaco» -fallecido en 2005, canonizado en 2014-  sigue siendo considerado un héroe nacional en su paísde origen. A las personas que ven en Karol Wojtyla su modelo y punto de referencia, y que han determinado la política y la cultura en Polonia desde la caída del Telón de Acero, se les llama incluso «Generación JP2».

Tres casos de abusos

El reportaje de TVN se refiere a los años 60 y 70, cuando Karol Wojtyla ejercía como arzobispo de Cracovia, antes de su elección como Papa en 1978. Los periodistas documentan tres casos de sacerdotes que abusaron sexualmente de niños y a los que se permitió seguir trabajando como pastores después, en algunos casos tras cumplir condena en prisión.

Varias víctimas también dieron su opinión en la película, la mayoría de ellas de forma anónima. Una de las víctimas afirmó haber informado a Wojtyla de las agresiones sexuales de un sacerdote ya en 1973. Sin embargo, el entonces arzobispo le pidió que no hablara más del asunto.

¿Un regalo para el Gobierno?

La derecha unida, en el poder en Polonia, vio en la emisión crítica con el Papa la oportunidad de desviar la atención de sus propios problemas. El Partido Ley y Justicia (PiS) de Jaroslaw Kaczynski se encuentra bajo presión debido al aumento de los precios al consumo y a los escándalos de corrupción. Por ello, las críticas del Papa llegaron – medio año antes de las elecciones parlamentarias – como caídas del cielo.

El jefe del Gobierno polaco, Mateusz Morawiecki, calificó las acusaciones contra Karol Wojtyla de «intento de iniciar una guerra civilizatoria en Polonia». El Ministro de Cultura, Piotr Glinski, declaró: «Un ataque al Papa es un ataque a Polonia, a la razón de Estado polaca».

La derecha defiende el buen nombre del Papa

En un abrir y cerrar de ojos, el grupo parlamentario del PiS redactó el texto de una resolución para «defender el buen nombre del Papa».

«No quieren defender al Papa, quieren incluirlo en el PiS», gritó Pawel Kowal, de la opositora Plataforma Cívica (PO). No obstante, la resolución fue aprobada por amplia mayoría. Parte de la oposición también votó con el PiS.

Archivos cerrados

Hay que tomar en cuenta que hay diferentes fuentes que sustentan las acusaciones. Los documentos de los servicios secretos comunistas conservados en el Instituto del Recuerdo Nacional (IPN) son una parte de las pruebas. Los expedientes judiciales y los documentos eclesiásticos, así como los testimonios de las víctimas, son otra.

El Papa Francisco también intenta ser comprensivo. «Hay que situar las cosas en su tiempo. (…) En aquellos tiempos, todo se tapaba. Hasta el escándalo de Boston. Sólo cuando estalló el escándalo de Boston, la Iglesia empezó a mirar el problema», dijo Francisco en una entrevista con el diario argentino La Nación.

Los obispos polacos dijeron en una primera reacción que una evaluación justa de las decisiones y actividades de Karol Wojtyla requeriría «más investigación de archivo». Sin embargo, las posibilidades de que tal investigación sea llevada a cabo por historiadores independientes son extremadamente escasas.

(eaf/ms) 

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