domingo, abril 21, 2024
24.3 C
San Carlos

La obesidad, un problema mundial: mitos y soluciones

La obesidad, también conocida como adiposidad, es una enfermedad compleja que puede aparecer a cualquier edad. Afecta tanto a adultos como a niños. La Organización Mundial de la Salud (OMS) la define como «acumulación anormal o excesiva de grasa que constituye un riesgo para la salud». Se trata de una forma grave de obesidad.

En 2016, 1.900 millones de adultos en todo el mundo tenían sobrepeso. Esto equivale al 39%. 650 millones de personas en todo el mundo fueron diagnosticadas con obesidad, lo que representa el 13% de la población mundial.

La obesidad no es una cuestión de falta de autocontrol

Contrariamente a una creencia aún muy extendida, la obesidad no es el resultado de una falta de fuerza de voluntad. «Sabemos que el apetito y la saciedad se heredan, y que hasta el 70% del peso corporal es genético. Hay muchas razones para tratar la obesidad como una enfermedad crónica», explica a The Lancet John Wass, catedrático de endocrinología de la Universidad de Oxford.

Los factores responsables de la obesidad se dividen en dos categorías. Una es la predisposición biológica y genética de la persona. La otra son los factores externos, como el entorno y las condiciones sociales. Entre ellos están los ingresos o el acceso a una buena atención sanitaria.

Qué consecuencias tiene la obesidad para nuestro organismo

El exceso de grasa y un peso corporal extremadamente elevado provocan diversos síntomas graves: los pacientes suelen tener grandes problemas para realizar actividades físicas. A menudo aparecen dolores en distintas regiones del cuerpo o aparece la artrosis, una enfermedad degenerativa de las articulaciones. Además, la obesidad puede provocar problemas respiratorios, sobre todo por la noche, lo que se denomina apnea del sueño.

La obesidad puede causar diabetes de tipo 2, aumentar la tensión arterial, los niveles de colesterol y de azúcar en sangre. Al depositarse más grasa en las arterias, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, como accidentes cerebrovasculares e infartos de miocardio. La obesidad también está relacionada con ciertos tipos de cáncer.

Qué podemos hacer contra la obesidad

Para cada individuo, la mejor manera de prevenir esta enfermedad es seguir una dieta equilibrada. Esto significa comer menos grasa y azúcar y más fruta, verdura, cereales y frutos secos. También es importante mantenerse o volverse activo. La OMS recomienda unos 20 minutos de ejercicio diario.

Dado que la obesidad es una enfermedad crónica, los médicos deben establecer un plan de tratamiento a largo plazo que incluya cambios en el estilo de vida, como modificar los hábitos alimentarios, pasar a una dieta más equilibrada y cambiar otros hábitos, como hacer suficiente ejercicio. Además, son importantes los seguimientos periódicos.

Cuando nada ayuda

Si la dieta y el ejercicio no ayudan, hay algunos medicamentos aprobados en EE.UU. para tratar la obesidad que pueden utilizarse además de la dieta y el ejercicio. Pero pueden tener efectos secundarios. Uno de los fármacos más recientes es la semaglutida. Reduce el apetito imitando la hormona GLP-1 que nuestro cuerpo libera después de comer.

Para las personas con obesidad grave, normalmente con un índice de masa corporal superior a 40, la cirugía bariátrica o de reducción de peso, como el baipás gástrico, puede ser un tratamiento eficaz. Como cada caso es diferente y la obesidad en particular depende de muchos factores individuales, las ventajas, riesgos y efectos del procedimiento respectivo deben discutirse con un médico.

(eaf/cp)

Ultimas Noticias