Corea del Norte confirma casos de COVID-19: ¿qué hay detrás?

Más de dos años después del inicio de la propagación mundial del SARS-CoV-2, Corea del Norte confirmó el jueves (12.05.22) el primer caso de COVID dentro de sus fronteras. Hasta la madrugada de este viernes, el gobierno de Pyongyang había admitido seis muertes  e indicó que se estaba tratando a más de 18.000 pacientes con una fiebre que se ha propagado en el país. Aproximadamente 190.000 personas han sido aisladas.

El reconocimiento de que las autoridades están tratando de contener el problema es un giro notable para un país que antes se jactaba del éxito de su política de sellar las fronteras al comienzo de la pandemia. Pocos virólogos lo creyeron en su momento, pero organizaciones sanitarias y asistenciales internacionales se vieron inicialmente limitadas a trabajar en Pyongyang, antes de que se les ordenara dejar el país.

Reportes anteriores del virus

Medios disidentes habían reportado periódicamente que una enfermedad indefinida se propagaba rápidamente en ese país, que cuenta con recursos de salud pública extremadamente limitados, y que las víctimas eran sepultadas antes de que se hubiera confirmado la causa de deceso. Sin embargo, el régimen Kim Jong-Un continuó insistiendo en que nada ocurría.

Pyongyang llegó a rechazar en septiembre de 2021 una oferta de Unicef de donar tres millones de dosis de la vacuna Sinovac, argumentando que manejaría la situación a su manera.

Este jueves, Kim ordenó un confinamiento a nivel nacional, mientras los medios de prensa estatales mostraban imágenes del dictador presidiendo una reunión del politburó con mascarilla. El gobierno calificó la situación como una «emergencia extremadamente crítica” para el país, de 26 millones de habitantes. A los residentes en la capital se les ordenó regresar a sus hogares y permanecer allí.

Hay reportes de que la imposición de un confinamiento provocó compras de pánico y escasez de algunos productos.

«Una situación seria»

«La situación de la salud pública debe ser seria, para que Pyongyang admitiera públicamente casos de ómicron”, indicó Leif-Eric Easley, profesor asociado de estudios internacionales en la Ewha Womans University de Seúl. «Es probable que Pyongyang redoble los cierres, aunque el fracaso de la ‘estrategia cero-COVID’ de China sugiere que ese enfoque no funcionará contra la variante ómicron», dijo a DW. A su juicio, el gobierno haría bien en dejar de lado el orgullo y buscar rápidamente donaciones de vacunas y productos terapéuticos”.

La oficina del nuevo presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, confirmó que Seúl está dispuesto a proveer asistencia humanitaria a su vecino del norte. A todas luces, considera que la ayuda médica no se incluye en el amplio paquete de sanciones impuestas a Corea del Norte debido a su programa nuclear y de misiles de largo alcance. También China ha manifestado su disposición a enviar ayuda.

Por su parte, un portavoz de la Casa Blanca afirmó  que Estados Unidos respaldaría los esfuerzos internacionales para vacunar a la población norcoreana, pero acusó a Pyongyang de dañar a sus propios ciudadanos al negarles acceso a la ayuda internacional y optar, en cambio, por dedicar sus limitados recursos a su programa nuclear.

Pese a las ofertas de ayuda y a la crisis sanitaria, Pyongyang parece proseguir su línea de confrontación y provocación. Tres misiles balísticos de corto alcance fueron lanzado el jueves por la tarde al Mar de Japón, un hecho al que analistas atribuyen un doble objetivo: distraer la atención de los problemas internos en materia de salud y enviar una advertencia al nuevo presidente sudcoreano.

Sociedad cerrada

«Es difícil saber lo que está ocurriendo en Corea del Norte porque es una sociedad muy cerrada y no podemos fiarnos de lo que declara, pero pienso que habrá numerosos casos de COVID allí”, dijo Park Jung-won, profesor de política y relaciones internacionales en la Universidad Dankook de Corea del Sur.

A su juicio, es improbable que haya en Corea del Norte protestas por el manejo de la crisis. «Y eso podría ser utilizado como propaganda política, con la intención de decirle al mundo que la situación está bajo control y la gente está cumpliendo las órdenes del gobierno”.

(ers/cp)