La derecha democrática debería desmarcarse de los grupos violentos; escrito por Homar Garcés

Homar Garcés /

Para evitar una mayor escalada de violencia, la dirigencia de la derecha democrática tendría que recapacitar y desmarcarse de los grupos violentos y fascistas que buscan aterrorizar a toda la población. No debería, por tanto, hacerse cómplice silenciosa de los desmanes cometidos por tales grupos, ya que de esta manera estaría estimulándolos para que continúen generando una reacción similar de parte del chavismo, envolviendo a todo el país en una situación lamentable, con víctimas de ambos bandos.

Si de verdad está interesada en defender la paz, la soberanía y la constitucionalidad de Venezuela lo menos que podría avalar la oposición es la destrucción de las edificaciones públicas, unidades de transporte de pasajeros, instituciones educativas y centros de salud, cuyos mayores beneficiarios son los sectores populares.

Además, si le aceptáramos que su lucha es justa y democrática, tendríamos que exigirle a los seguidores de la oposición que, en correspondencia con las banderas que enarbolan, debieran adecuar su lenguaje a la búsqueda real de soluciones ante la situación que denuncian, especialmente en lo concerniente al odio mostrado hacia los chavistas, con expresiones abiertamente racistas y homicidas. Esto implica dejar de alimentar actitudes que predisponen un escenario de violencia, con lo cual solo estarían de acuerdo sicópatas y sociópatas.

En contraposición, a los chavistas, lo mismo que a los revolucionarios, les toca contribuir a que las medidas adoptadas por el gobierno nacional se concreten en beneficio del pueblo, condenando y denunciando todo aquello que sirva para justificar las acciones opositoras, tomando como primera referencia la gestión deficiente que puedan presentar algunas instituciones del Estado, sean nacionales, regionales o municipales, y hacer todo lo posible porque exista un poder popular verdaderamente revolucionario e independiente, rumbo a la transición del socialismo.-