Trump: «La paciencia estratégica con Pyongyang se ha acabado»

El presidente estadounidense, Donald Trump, ha dicho hoy en Tokio que la «era de la paciencia estratégica se ha acabado» con Corea del Norte tras «veinte años con una postura débil» ante Pyongyang.

El régimen norcoreano «continúa con sus tests nucleares ilegales y con sus intolerables lanzamientos de misiles directamente sobre territorio nipón, que suponen una grave amenaza para la paz y la estabilidad regionales y globales. No permitiremos eso», ha señalado Trump en una rueda de prensa en Tokio junto al primer ministro japonés, Shinzo Abe, en su primera parada de su extensa gira por Asia, que le llevará también a Corea del Sur, China, Vietnam y Filipinas.

La gira asiática de Trump, muy marcada por el conflicto con Corea del Norte, llega en medio de un prolongado silencio armamentístico de Pyongyang, pues su último test tuvo lugar el pasado 15 de septiembre. La tensión en la península de Corea llegó sin embargo a alcanzar durante meses niveles inéditos a raíz del cruce de amenazas belicistas entre Washington y Pyongyang y de las exhibiciones militares por ambas partes.

«Los norcoreanos son grandes personas bajo un régimen represivo, espero que todo se solucione y que todo mejore tanto para ellos como para todo el mundo. Espero que (Kim Jong-un) termine pagando su precio», ha añadido. ç

Por su parte, el primer ministro japonés asegura que su país está «al cien por cien» con EEUU en que «todas las opciones están sobre la mesa», así como en ejercer la «máxima presión» sobre el régimen de Kim Jong-un.

«Hemos intentando el diálogo con Corea del Norte durante décadas y Pyongyang siempre lo ha roto. No tiene sentido dialogar con ellos», asegura Abe, que ha pedido una vez más a China que ejerza su influencia para que Corea del Norte abandone su programa nuclear y de misiles.

Japoneses secuestrados

Trump se ha reunido en Tokio con familiares de japoneses secuestrados por el régimen norcoreano entre 1977 y 1983 y se ha comprometido a trabajar «estrechamente» con el Ejecutivo japonés «para traerlos de vuelta».

Ha definido como una «desgracia tremenda» el secuestro de estos japoneses, que fueron obligados a trabajar para el régimen norcoreano como profesores de idioma y cultura, dentro del programa de espionaje del país vecino.

En el encuentro han participado 16 familiares de secuestrados y también una de las personas que fueron llevadas forzosamente a Corea del Norte, pero que fue devuelta después en 2002 junto a otros cuatro japoneses.

La de hoy en el palacio de Akasaka, en Tokio, es la cita más numerosa de un presidente estadounidense con familiares de las víctimas de estos secuestros, después de que ya hicieran lo propio los presidentes George W. Bush y Barack Obama.

«Hemos escuchado muchas historias tristes de aquellos secuestrados por Corea del Norte y vamos a trabajar con Abe para traerlos de vuelta. Han pasado por demasiadas cosas», ha lamentado Trump.

17 secuestrados

Japón sostiene que durante esos seis años al menos 17 japoneses (incluyendo los cinco retornados) fueron secuestrados por Corea del Norte para impartir lecciones de cultura e idioma en sus programas de adiestramiento de espías.

El esclarecimiento de estos casos y el retorno de aquellos secuestrados que continúen viviendo en Corea del Norte es una de las prioridades políticas del Gobierno que dirige Shinzo Abe, que busca ahora recabar el apoyo internacional para esta causa.

Trump ha sido el primer presidente estadounidense en referirse al tema durante una intervención en la Asamblea General de la ONU, después de quedar «conmovido» con el relato de familiares de secuestrados que visitaron Washington el pasado septiembre, según fuentes de la Casa Blanca.

En varias ocasiones, el régimen norcoreano se ha comprometido a aunar esfuerzos con Japón para esclarecer el tema de los secuestros a cambio de que este reduzca sus sanciones, sin embargo, todas estas iniciativas fueron abandonadas.

El comercio con China debe ser «justo» y «recíproco»

Trump, que irá a China entre los días 6 y 8 de noviembre, también se ha referido al comercio entre su país y el gigante asiático, el cual, ha dicho, debe ser «justo» y «recíproco», después de que «durante décadas las relaciones comerciales hayan sido muy injustas».

Trump se pronunció así durante una rueda de prensa celebrada en Tokio junto al primer ministro nipón, Shinzo Abe,

«Nuestro déficit comercial es masivo, de cientos de millones de dólares anuales. Esto debe reducirse», ha dicho Trump al ser preguntado por los medios sobre cómo afrontará las discusiones en relación a las relaciones comerciales durante su próximo viaje a Pekín.

El tiroteo de Texas, «un problema de salud mental»

También ha hecho mención al tiroteo de ayer en una iglesia baptista en Texas, donde murieron al menos 26 personas, un suceso que calificó de «espeluznante» y ha dicho que es un problema de «salud mental».

«Es un poco pronto, pero está claro que nos encontramos ante un problema de salud mental de alto nivel. Tenemos muchos problemas de salud mental en nuestro país (…). Es algo que hay abordar de manera seria», ha dicho, tras ser ser preguntado por las medidas que deberían ser adoptadas para evitar este tipo de sucesos.

«Ha sido un ataque espeluznante en una iglesia de una zona preciosa; qué triste, quién podría pensar que algo así podría pasar», añadió el líder de la Casa Blanca.

Un total de 26 personas murieron este domingo cuando asistían a un servicio dominical en el templo First Baptist Church, en Sutherland Springs (Texas) por los disparos que un hombre hizo en su interior con un rifle de asalto semiautomático.

Nada más producirse el tiroteo, el presidente estadounidense escribió en su cuenta oficial de Twitter: «Que Dios esté con el pueblo de Sutherland Springs, Texas. El FBI y las agencias de la ley están sobre el terreno. Estoy siguiendo la situación desde Japón».

Horas más tarde, durante unas palabras dirigidas a líderes empresariales en la embajada de EEUU en Tokio, el presidente estadounidense calificó la peor matanza de la historia de Texas como un «acto de maldad» que sucedió en «un lugar de culto sagrado».

Aunque las autoridades no revelaron el nombre del atacante, varios medios estadounidenses lo han identificado como Devin Kelley, un hombre blanco de 26 años que murió después de una breve persecución tras enlutar a esta población de menos de 500 habitantes.