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Premio Vaclav Havel para el opositor ruso Vladimir Kara-Murza

El historiador y periodista ruso Vladimir Kara-Murza recibirá este año el Premio Vaclav Havel de Derechos Humanos. Así lo anunció la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa este 10 de octubre. El opositor, que lleva seis meses en una cárcel rusa, es objeto de varios procedimientos.

Kara-Murza estaba en Moscú cuando comenzó la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero. El historiador y periodista ruso concedió una entrevista a la cadena estadounidense CNN, en la que calificó las acciones de Rusia de agresión, y a su gobierno, de régimen asesino. Unas horas más tarde, fue detenido y condenado a 15 días de prisión por «desobediencia a la Policía».

Pocos días después, se abrió una causa penal contra Kara-Murza por difundir presuntas «falsedades» sobre el Ejército ruso y la «operación militar especial», como el Kremlin llama la guerra contra Ucrania. El motivo fue su discurso del 15 de marzo ante la Cámara de Representantes del estado de Arizona. Kara-Murza se enfrenta a entre cinco y diez años de prisión en este caso. A finales de julio se abrió otra causa penal contra Kara-Murza, por actividades de una «organización indeseable». En este caso, se enfrenta a hasta cuatro años de prisión. Finalmente, Kara-Murza fue acusado el 6 de octubre de traición. Los investigadores alegan que asesoraba a agentes de inteligencia extranjeros y cobraba 30.000 dólares al mes por sus servicios. Si se lo declara culpable, se enfrenta a 20 años de prisión.

Vladimir Kara-Murza, hijo del periodista y presentador de televisión del mismo nombre, fallecido en 2019, nació en 1981. Según su propio relato, llegó a la política a través del político ruso Boris Nemtsov. Para Kara-Murza, el asesinato del líder político Nemtsov en 2015, en Moscú, no solo fue una tragedia política, sino también personal.

La Ley Magnitsky en Estados Unidos

Kara-Murza compagina sus actividades políticas con su trabajo como periodista. En 2003, le ofrecieron el puesto de jefe de la oficina del canal ruso RTVi en Washington. Vivió en Estados Unidos durante ocho años. En 2010 y 2011, en nombre de la oposición rusa, contribuyó a la aplicación del proyecto de ley «Sobre la responsabilidad y el Estado de Derecho» en el Congreso de EE. UU., que preveía la prohibición de entrada y el congelamiento de activos de representantes de la élite rusa y de funcionarios responsables de graves violaciones de los derechos humanos.

El proyecto de ley lleva el nombre de Sergei Magnitsky, un abogado que murió en una prisión rusa en 2009 y sacó a la luz la malversación de miles de millones de dólares del presupuesto ruso por parte de las fuerzas de seguridad y los funcionarios de ese país. En 2012, Estados Unidos se convirtió en la primera nación que aprobó la Ley Magnitsky, a la que luego se sumaron Canadá y otros países.

Tras el asesinato de Boris Nemtsov, Kara-Murza y el ex primer ministro ruso Mikhail Kasyanov viajaron a Washington para entregar la llamada «Lista Nemtsov» a los miembros del Congreso. Contenía nombres de políticos y periodistas que habían pedido abiertamente la persecución de Nemtsov. Kara-Murza también hizo campaña para que la plaza situada frente a la embajada rusa en Washington llevara el nombre de Nemtsov. Y tras la anexión de Crimea por parte de Rusia, abogó sistemáticamente por las sanciones contra Moscú.

Envenemientos en 2015 y 2017

El 26 de mayo de 2015, el periodista fue probablemente envenenado. El médico francés Pascal Kinz descubrió restos de metales pesados en el cuerpo de Kara-Murza. En 2017, Kara-Murza fue hospitalizado nuevamente, con los mismos síntomas que en 2015. Esta vez se le diagnosticó envenenamiento por una sustancia no identificada. El opositor volvió a ser tratado en Estados Unidos. Pero la denuncia de Kara-Murza no prosperó.

En 2021, periodistas de Bellingcat, Der Spiegel y The Insider analizaron los movimientos de Vladimir Kara-Murza en 2015 y 2017, señalando que había sido vigilado por el FSB en los meses previos a ambos envenenamientos, y que agentes de la inteligencia rusa podrían haber estado implicados en esos ataque, como lo estuvieron en el envenenamiento del opositor Alexei Navalni, que ahora también está encarcelado en Rusia. El propio Kara-Murza no duda de que el gobierno ruso quería vengarse así de la Ley Magnitsky.

(jov/cp)

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